JJ Macías, en el espejo de Pizarro


Fuente: espn
+
-

Irse, con todo y contra todo… No es fácil para el futbolista mexicano. Ni su surgimiento, ni su desarrollo, ni su exposición y mucho menos su exportación. Europa, los mejores niveles del juego, podrían estar mucho más lejanos para el futbolista de México que para el de otras nacionalidades. La razón: un mercado interno poderoso -o que solía ser poderoso- y que ’encharcaba’ el proceso de exportación pagando grandes cantidades en el mercado doméstico. El mejor ejemplo de ello fue Rodolfo Pizarro, en cuyo retrato se dibuja JJ Macías, el delantero de Chivas que parece levantar la mano hoy por el sueño de jugar en otra latitud del juego…



Para el futbolista mexicano no se trata de irse a tiempo o a destiempo. Se trata solo de irse y ya…



Emigrar a un futbol de mayores dimensiones significa una lucha interna bastante compleja y sofisticada. El jugador mexicano debe imponerse primero a un tema de talento, de habilidades que le otorguen la opción de jugar en otro tipo de nivel y luego, ante un mercado interno poderoso, de alto consumo, que, al menos antes de la pandemia, pagaba altas cantidades -algunas de ellas ridículas- por el propio futbolista mexicano.

Rodolfo Pizarro, un futbolista hecho en Pachuca de grandes condiciones, fue el mejor ejemplo de ello. Cuando salió de los Tuzos, hubo quien pagó 12 millones de dólares -Chivas- para postergar su pase a algún club europeo. Y cuando dejó Chivas, hubo quien puso 16 millones de dólares -Rayados- para retrasar aún más su incorporación a las ligas europeas. Y cuando salió de Rayados, apareció otro, el Miami de la MLS, quien ha detenido su desarrollo al mejor nivel posible del juego. El futbolista mexicano tiene que zanjar un camino bastante complicado antes de cristalizar su sueño europeo.

Los casos de Diego Lainez y de Edson Álvarez, dos futbolistas del América que han tenido ciertos problemas de continuidad en sus primeras irrupciones en el futbol europeo, son analizados como si realmente se hubiese cometido un error al precipitar su exportación.

La semana pasada, escuché al entrenador de la selección mexicana, Gerardo Martino, pidiendo más tiempo para que el delantero de Chivas, JJ Macías, terminara de madurar antes de optar por una oferta de algún club europeo. Hemos sido testigos de cómo la evolución del futbolista mexicano en el Viejo Continente suele atravesar por algunas dificultades. El caso más reciente, el de Hirving Lozano en el Nápoles o quizá el de Héctor Herrera en el Atlético de Madrid y como las carreras de Raúl Jiménez y de José de Jesús ’Tecatito’ Corona atravesaron por sinsabores antes de lograr cierta regularidad y notoriedad.

El futbolista mexicano no tiene garantía alguna. Es un producto, perdón por expresarme así de un ser humano, que intenta ganar credibilidad en las mejores ligas del mundo. Nada es sencillo para el jugador nacido en México. Primero, debe surgir, luego encontrar un espacio en una Liga plagada de jugadores extranjeros. Después, cuando muestra las habilidades necesarias para aspirar a jugar en el siguiente nivel, debe ’luchar’ contra un mercado interno que no le permite irse y que paga lo que tenga que pagar para retenerlo.

Así que, si se trata de Macías, o quizá de César Montes o de Sebastián Córdova, la opción no es cómo irse, sino irse… Y si no lo creen, ahí esta el ejemplo de Pizarro.

CLIC AQUÍ para entrar en grupo de chivahermanos en WhatsApp

Comentarios



Ningun comentario!

Déjanos tu comentario

Para dejar tu comentario, regístrate Aqui. Para iniciar sesión, haz clic Aqui.

Más Noticias

7/8/2020





6/8/2020